Walking on the moon

Y un buen día la mujer descubrió que la tierra no era ya suficiente para andar, que los caminos no eran tan  largos sino cortos y angostos y nada propicios para conducir sus pasos…

Decidió entonces que no había playa, cordillera, selva donde pudiera dirigir su fuerza y su vitalidad para hacerlas grandes…

Buscó incesantemente los campos más fértiles para sembrar la semilla de su vida, para hacer crecer sus sueños, sus ideas, su pasión…

Se fue entonces hacia el horizonte donde el sol y la mar unian sus destinos para ver si lograba encontrar su piel nueva, fresca y fuerte para empezar otra vez.

Una búsqueda que la cansó de tanto andar; condujo entonces su mirada hacia el cielo, desde donde las estrellas le  enviaron un par de luminosas alas para que llevara sus sueños y todo su ser a caminar sobre la faz de la luna.

Alunizo entonces la mujer, decidida a conquistar con sus pasos y sus alas, con su fuerza y su propia luz la nueva superfice sobre la que se hallaba,dispuesta a todo, con miedo a nada.

Y cuando estaba a punto de iniciar el viaje…

…Despertó.

Quien sabe si alguna vez mi voz se escuche tan fuerte y mi plegaria tan clara como para que una nube, una estrella o tal vez un ave me regale las alas, el canto, la fuerza y la luz para poder por fin caminar sobre mi, conmigo y por mí.

Publicado en  on Agosto 27, 2008 at 3:25 am Comentarios (7)

Se está cayendo el cielo

De este lado del mundo, nuestro mundo, se está cayendo el cielo. Hoy por la mañana al salir de casa todo parecía marchar normalmente, los automovilistas como siempre ni se inmutaban al verme cruzar la avenida, los perros en la calle seguían tan solos como lo estamos nosotros, la gente del mercado seguía ofreciendo lo mismo milagros que besos de ángel.

Cuándo llegue a mi destino, dónde siempre te encuentro, todo comenzó a cambiar, extrañamente no tuve ánimos ni deseos de no fumar, encendí el primer cigarrillo del día, no estaba mal para desayunar, todos a mi alrededor se mostraban pendientes de ti y de mí, excepto tú y yo, nosotros preferimos no fijarnos en lo que nos pasa, creo que nos dió miedo recordar.

El día avanzaba y ni cuenta me di, casi me arroya un niño que en su carrera por alcanzar un globo, como solíamos perseguir los sueños, no se fijo que estaba yo enfrente; esperaba en la esquina acostumbrada al autobús, pero en vez de mi transporte vi pasar tu auto, el que también era mío, con algunos cambios, mi lugar ocupado por una rubia teñida que parece tu sombra. Después de tu paso indiferente frente a mí, noté que había perdido algo más que mi lugar a tu costado cuando metí mi mano en el bolsillo de mi pantalón y no hallé ni un centavo. Caminé hasta el trabajo, el sol me mostraba las bondades de caminar con la luna y las estrellas, como tantas noches lo hicimos. Por cierto otra vez, desde que nos perdimos, llegué tarde al trabajo, lo cual no es problema ya no volverá a ocurrir, uno no llega tarde a dónde no lo esperan…

Creo que eso paso, llegué tarde o tal vez temprano a tu vida, pero a destiempo, estoy segura. A destiempo también me llegó el aviso de que si no pago la renta me quedo sin techo, ¿eso a mí qué me importa, al fin y al cabo se está desprendiendo? Te digo, mi amor, de este lado del mundo, el que me toca, el cielo se está cayendo. todo se pone raro, cada vez más feo, no creo que hoy al menos algo tenga remedio…

…Ah, olvidaba decirte, también está lloviendo.

Publicado en  on Junio 16, 2008 at 11:16 pm Comentarios (2)

Quisiera saber…

Me encantaría conocer cuál es tu verdadero color, porque hay días en que pareces una gran y hermosa paleta de pintor. A veces me regalas todo el violeta de tus transformaciones constantes, del despojo de quien fueras el día anterior. Otras tantas me dejas ver a través de la luz de tus ojos ese tono rojo carmín del amor que crees que eres capaz de darme, sin embargo, últimamente, lo único que de ti tengo son vestigios grisáceos y a veces negros de un pasado que yo creía te perseguía…

…Pero no, amor mío, no es el pasado el que te acapara, eres tú, tú quien no desea abandonar los matices de una vida que hace un tiempo debiste dejar atrás.

Quisiera saber entonces ¿por qué te metiste en mi vida, sin pedirme permiso?

Quisiera saber, por favor ¿Cuál fue la razón de que juraras que habías estado esperándome? Si no es a mí a quien vez en mi ser, es a ELLA a quien buscas desesperadamente en mí…

Quisiera saber ¿Hasta cuándo te darás permiso de dejarme entrar por completo en tu vida, de enseñarte a querer a ESTA mujer que SOY no la que IMAGINAS?

Quisiera saber ¿Para quien son los besos, las miradas, las caricias?

Quisiera saber ¿Cuál es la manera de atrapar las cartas que mandas a un destinatario que tal vez ya no quiere recibirlas?

Quisiera saber ¿Cuál será el color con el que finalmente pintaremos esta historia, qué tal vez aun no comenzó…?

*AER

220408*

Publicado en  on Abril 23, 2008 at 12:34 am Comentarios (2)

Todo, menos la duda

Es verdad, todo en la vida, menos la duda.

Todo tu amor, menos la duda de saber si me quieres.

Toda tu compañía, menos la duda de saber si estarás.

Todos los días, menos la duda de pensar si acabará.

Todo lo que me das, menos la duda de pensar que me falta.

Todo lo que sabemos, menos la duda de los demás.

Toda tu ayuda, menos la duda de saber si me equivoco.

Todo tu arte, menos la duda de creerte fugaz.

Todo tú, menos la duda de imaginar ¿qué vendrá?

Publicado en  on Marzo 18, 2008 at 10:22 pm Dejar un comentario

…Sencillamente

Qué pasa si…?

…Sencillamente te digo que sí, que es cierto que me haz impresionado?

…Sencillamente reconozco que no importa lo que digan los demás y acepto que te quiero?

…Sencillamente tomo una noche el telefóno e interrumpo tu sueño para invitarte a velar el mío?

…Sencillamente dejamos de pretender que nada ocurriría si nos atrevemos a mirarnos a los ojos?

…Sencillamente me arrojo a tu cuerpo y me despojo del miedo?

…Sencillamente, dejo de suponer, y aunque sea sólo por una vez, me atrevo?

Publicado en  on Febrero 26, 2008 at 12:28 am Comentarios (2)

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

Esa fue la pregunta más díficil que me hicieron en el diplomado de Logoterapia que tomo en el trabajo. Y sin pensar la respuesta lo único que me salió de la garganta fue:

- Le llamaría…

Entonces mi encantador instructor me responde.

- Pues llámale…

Y así lo hice, le llamé. Las piernas me temblaban completitas, el corazón me golpeaba para salirse del pecho, en el estómago más de un millón de mariposas volaban entre el hueco.

Uno, dos tonos…

- Bueno…?

Clic, colgué.

Creo que después de todo no sólo es miedo, es pavor. Porque si en verdad no tuviese miedo la historia habría sido diferente, y en vez de colgar le habría dicho:

- Si no tuviera tanto miedo, te diría que me encantas, y que deseo más que otra cosa que me pase algo contigo ¿Y tú que harías si tampoco me tuvieras tanto miedo…?

Publicado en  on Febrero 8, 2008 at 2:19 am Comentarios (4)