Hoy, como casi todos los días desde que existes en mi vida, desperté con el único pensamiento que cabe en mi mente a esa hora del día: TÚ.
Sin embargo, esta mañana fue tan diferente a las demás. Abandoné con pesar la cama, cosa extraña, pues desde que no estás, muero por salir de esas sábanas que me ahogan con tu ausencia.
Tomé un desayuno que resulto en insulto, café frío, sin ti, jugo amargo, con prisa por salir de este espacio vacío de nosotros, lleno sólo de mí.
Me cubrí del frío con la sudadera que me regalaste al partir, o tal vez la olvidaste.
Cuando salí de este lugar, caminé sin detenerme, aun cuando los automóviles me hacían saber con ruido ensordecedor que invadía su espacio. Llegué hasta aquel edificio enorme, con ventanas como espejos y ahí, donde siempre, reservada para mí, la banqueta en la que espero sentada a ver aparecer tu figura.
Miro el reloj, quince minutos y nada, no apareces bajo el quicio de la puerta. Esperaré, aunque quisiera, no puede suceder de otra forma, estando aquí corro el riesgo inminente de verte.
Mientras espero tu arribo, recuerdo el día en que partiste. Hacía mucho calor; comíamos uvas, las que compraste en el mercado aquella mañana. Luego, el equipaje, llegó el taxi, Te Amo, un beso, adiós.
Pasaron largos meses desde aquel día hasta hoy, casi el mismo tiempo de espera, no es cierto, llevo aquí sentada sólo media hora, es mucho. Tú siempre has sido más puntual
No es culpa tuya, esta obsesión mía de mirar el reloj cada sesenta segundos es mortal. Por fin apareces. Buscas con la mirada a tu alrededor, con esa forma tuya de ser, rara vez miras hacia abajo. Sin embargo hoy lo haces, me encuentras, me miras.
Corres, estás ansioso, algo ha pasado que quisieras gritar. Me levanté y fui a tu encuentro después de un largo abrazo, una duda salta a mi mente.
-¿Por qué hasta hoy, por qué aquí, por qué…?
Me ordenas silencio con un beso que me corta el aliento y respondes mis preguntas.
-Porque es tu cumpleaños y no encontraba el libro que tanto quieres, me quedé dormido y cerraron la librería donde lo había pedido, tuve que esperar y perdí el vuelo de ayer. Porque el aeropuerto no es un bonito lugar para que me recibas en medio de tanta gente extraña, porque en esta acera frente a este hotel hace exactamente tres años, encontré tus ojos divinos.
A la sazón me di cuenta, nada era real, todo era como una ilusión: el café no estaba frío, el jugo era muy dulce, mi sueño delicioso. No pasaron cuarenta y cinco minutos.
La verdad es que necesitaba volver a verte, saberte mío, de regreso, sentir el calor de tu abrazo y la humedad de tus besos. Sólo entonces…
…Desperté.
AER
*160707*
EXCELENTE ALE… MUY BONITO LO QUE ESCRIBES. LO QUEMAS ME GUSTO FUE EL ESTILO PROPIO TUYO.
Y ESTE PARRAFO MUY BUENO
A la sazón me di cuenta, nada era real, todo era como una ilusión: el café no estaba frío, el jugo era muy dulce, mi sueño delicioso. No pasaron cuarenta y cinco minutos.
Muchas gracias Joaquinito por tomarte la molestia de leerme y comentar. Sabes que es un veraddero honor que te guste lo que hago.
Un beso dormilón.
Felicitaciones, excelente texto.
Para empezar a suponer, otro abrazo.
Es un placer tenerla por aquí mi estimada Srta. Lorak, un verdadero honor que te parezca bueno mi texto. Y respondiendo a tu pregunta, para que de una vez por todas tengamos una certeza, al respecto de nuestras suposiciones, sucederá lo que querramos que sea, que compartiendolo con alguien como tú será maravilloso.
Beso y abrazo al costado izquierdo.
Ale